Una vez sorteados los ciento cincuenta escalones que lo llevaron a la cima -había notado que la escalera se desplegaba en sentido contrario a las agujas del reloj- Pedro se detuvo frente a un nido de palomas e hizo una reverencia por si acaso su presencia les incomodara. Desde el campanario se veían casi todas las calles y callejas del pueblo, lo que constituía una gran ventaja con respecto a otros alojamientos: le permitiría irse habituando a la geografía del lugar desde ahora, así cuando consiguiera trabajo, nunca llegaría tarde.
El aire era fresco y estaba cargado de un denso olor a tormenta que demoraba en largarse. Pedro respiró profundamente y se felicitó por haber pedido que lo dejaran quedarse allí: la vista era inmejorable, estaría al resguardo del viento y la lluvia y la tarifa resultaba muy conveniente a lo ajustado de su bolsillo. Mientras así pensaba, acomodó su bolso en el suelo, y usándolo a modo de almohada se dispuso a dormir.
jueves, septiembre 30
miércoles, septiembre 29
a la sombra de un sauce
alguien marcha por el parque en el sendero huele un perfume agradable recuerda proust, recuerda swann, odette, gilberte, la búsqueda de qué, luego: ah, ése era el perfume, curioso haber evocado la novela, el papelito rociado con la esencia que le habían dado en la calle y que hizo las veces de señalador impregnándolo todo, el tiempo perdido, los días en que había sumergido su persona en la lectura, la persona en quien su mente estaba sumergida entonces, magdalenas con el té, el olor de la magdalena, piensa: por qué no una eau de madeleine, deshecha como arena seca, tras los lóbulos, en el cuello, en el hueco interno de los codos, en el pecho, las migas de la magdalena desparramadas, rodando tan campantes hasta hundirse en el ombligo, esa caverna, por qué no. regresa ahora al nombre, a lo trivial: muy caro, se acabaron los perfumes importados. qué estupidez, el parque, el verde, lo fútil. regresa a ese ahí en que alguien camina, a cuidado no te metas en el barro, se hace tarde, tarde es nunca. y se repite mucho más después, la vida es eso: la hormiga bajo la constante amenaza del aplastamiento.
a falta de magdalenas, buenas son las medialunas.
martes, septiembre 28
bárbara inocente
se hamaca
se mese
haciendo un recuento:
una cirugía
en la boca, un raspaje
un estiramiento
un aborto
da igual
un viaje hasta el viejo
viejo continente
anualmente, querida, no puede faltar
un gordo gorila
bajo los nogales
plátano comiendo
con la guita afuera
esplende la vida
los otros? nosotros!
es que algo habrán hecho
en tan largo trecho
señora, señor: nada
aquí pasó
(un tranvía aplastando
a la bella durmiente)
casas
colosales
columnadas
con j’acusse
mucama con cama
no pagar impuestos
nunca con lo puesto
querer siempre más
y la cajetita toujours bien guardada
pa’ que no entre nada
que no deba entrar
domingo, septiembre 26
Soneto CXXXVII:
Thou blind fool love, what dost thou to mine eyes
that they behold and see not what they see?
They know what beauty is, see where it lies,
yet what the best is take the worst to be.
If eyes, corrupt by overpartial looks,
be anchored in the bay where all men ride,
Why of eyes’ falsehood hast thou forged hooks,
whereto the judgment of my heart is tied?
Why should my heart think that a several plot
which my heart knows the wide world’s common place,
or mine eyes, seeing this, say this is not,
to put fair truth upon so foul a face?
In things right true my heart and eyes have erred,
and to this false plague are they now transferred.
WS
Traducción:
“Sólo sé que no veo nada”
sábado, septiembre 25
el tipo controla todo, núcleo él, entre cuatro paredes tiene la habilidad de hacer un vertedero de lágrimas de esa que lo quiere tanto sin poderse explicar por qué. y es fácil: una tarjetita, ocho números y ahí se planta de cuerpo presente, ya no metido hasta la yugular en medio de las horas que tienen la forma de su desesperanza. está ahí con ella y ella sufre su rumor acidulante, peligroso. entonces se produce la inoculación: el veneno se derrapa, se exalta y salpica todo como grasa caliente, quemando. doliendo el dolor de no saber qué hacer con tanto farragoso sentimiento, con tanto pseudo amor, tanta obsesión absurda. y así, cada uno con su mota.
miércoles, septiembre 22
mandarifiesto primaverbal o suite en soledad mayor
-versión compaleta y revistada-
allemandarina
cierta ocanción
a un hilvanante orfiebre
conocí
muy dedicardo a urdir sus intrincadastucias
litertarias
miríadamasquinadas
letrasucumbían
a su poderosoníricostumbrado pulso
bienpensante indiferenteroico
inteligénero sombrío
umbílicorrosivo
almigarrado
ambívar
zucaradamentescritas voces
desgajaba oír o ir
y
vale todo cuandormir
se trata de
sí soñargucias
(moi: touchée-
touchée)
c’était la viejazmín
historiavalanzada
de la humanzanasada
condicción
humana
aunquél perecía
--sin embargalante--
un hombrenacimiento
artistandariegolosinado
mermeladamente
verborráfago
perlífero
fantásticoloridolé
o
frutal
zaraenbanda
de músicantarínada sabía
e inocuo
él tentaba
broquelar
las fusas
respiroscafando
contratiempos
o silencios
como un
deribardo
quextravió
su metro
reprendía:
hay que acentuarla í
ahí:
donde verterodoxo
en gotas
sihembra
su si-
miente
de poesía
minuez
(¾ negra=100)
la discursión armable cortinú
a mordo de excursa
de farso pre-
texto
que diburbujando el aire
acarpa y esparada
esparcios nuevos
mien-
tras la cerca se argosta la vida
ellos dicen
¡ritmo!
se lo da el que lee
se lo da el que escribe
en un acorstante
pase usted
de usted después
o usted
le ruego no me hagarre usted
no me acometa
una desovediencia
hágame el fervor en aires
buenos
días buenos
tengatusaré o tenga usted
(más tarde huí por la vereda
rota y torpecé)
gigarbanzo con princesas
6/8 negra y media=100
vertiginosamente es un adverbio
advirtió anotó en la lista
de repente que ya se alargaba inoperantemente
el ejercicio acometía omnipescante
con la caña las pillaba las palabras
y en el cubilete las amalgamaba
malgastaba el tiempo irremediablemente
con tino envidables
versos pergeñaba
una mujer quería otra la hablaba
todas seducía
minuciosamente
así nocheciendo las noches pasaba
morecían ellas quienes lo escuchaban
y de tanto en tontamente argumentaba
¿la literatodo
o la literanada?
jamás la pregunta se le respondía
pero él insistía
dromedariamente
“es éste otro adverbio de modo”, decía
iba y lo apuntaba numerariamente
la mágica lista
cimbraba
crecía
se le desbocaba y espuma escupía
de letras
cargada,
de literamía.
martes, septiembre 21
mandarifiesto primaverbal o suite en soledad mayor
allemandarina
cierta ocanción
a un hilvanante orfiebre
conocí
muy dedicardo a urdir sus intrincadastucias
litertarias
miríadamasquinadas
letrasucumbían
a su poderosoníricostumbrado pulso
bienpensante indiferenteroico
inteligénero sombrío
umbílicorrosivo
almigarrado
ambívar
zucaradamentescritas voces
desgajaba oír o ir
y
vale todo cuandormir
se trata de
sí soñargucias
(moi: touchée-
touchée)
c’était la viejazmín
historiavalanzada
de la humanzanasada
condición
humana
aunquél perecía
--sin embargalante--
un hombrenacimiento
artistandariegolosinado
mermeladamente
verborráfago
perlífero
fantásticoloridolé
o
frutal
zaraenbanda
de músicantarínada sabía
e inocuo
él tentaba
broquelar
las fusas
respiroscafando
contratiempos
o silencios
como un
deribardo
quextravió
su metro
reprendía:
hay que acentuarla í
ahí:
donde verterodoxo
en gotas
sihembra
su si-
miente
de poesía
domingo, septiembre 19
De la aa a la zz, otro día en la vida de xx:
Durante su caminata dominical xx piensa en muchas cosas. Hoy por ejemplo se aboca a la construcción de una lista de las que le agradan, entre ellas:
--la quietud de las calles (sería problemático que se movieran por sí solas)
--el hecho de ser (al menos en apariencia) el único individuo despierto
--el aire suspendido entre las hojas de los árboles
--el olor de la panadería (recurrente)
--observar a los demorados del sábado anterior sacudiéndose los restos de la noche
--la sensación de que también lo habitual es irrepetible
En forma paralela enumera las cosas que no le agradan tanto:
--reconocer el paso del tiempo en el acto mismo de la caminata (hace diez años se hubiera producido a las dos, tres, cuatro de la madrugada, cigarrito en boca)
--el individuo rr que habiendo sacado a pasear a su perro le lanza insidiosas miradas con absoluto descaro
--la sensación de que también lo habitual es irrepetible
Al llegar a una esquina de coordenadas (a;b) xx piensa en zz, tal vez un poco demasiado románticamente para esta hora de la mañana. Lo adiciona al primer grupo. Luego, en un arranque de inspiración cientificista formula el siguiente interrogante:
“De convertirse xx en un microorganismo cuya reproducción se llevara a cabo por partenogénesis ¿seguiría su corazón albergando tan tiernos sentimientos respecto de zz?”
Pasado un rato concluye que, en efecto, si en lugar de ser lo que es xx involucionara hasta transformarse en un microorganismo ameboideo probablemente no tendría corazón, ni sentimientos, ni conciencia de sí mismo y mucho menos de zz, lo que solucionaría si no todos por lo menos algunos de sus problemas. De modo que xx cierra los ojos con ardiente fervor y se esfuerza por devenir en una aa, es decir, una ameba asexuada. Como es de esperar, no logra su propósito. Decide por fin abandonar el intento: después de todo xx nunca comulgó con ningún tipo de reduccionismo, ni siquiera con el biológico.
xx reanuda su andar acompasado. Respira con fruición*. Por alguna razón que desconoce se siente como un globo al que alguien dejó escapar demasiado pronto. Ahora ve volar al globo que se le antoja anaranjado, lo ve alzarse presuroso hacia las nubes, con libertad de paloma, meciéndose dulcemente en los brazos del viento --se poetiza su pensar-- qué lindo es ser un globo, improvisa,
qué beatífica experiencia renacer cual globo de helio
liviano
libidísimo
heliotrópico
emancipado de sus ataduras
vuela globo vuela
vuela y sé feliz globito alegre
vuela hasta alcanzar las aves
vuela hasta besar el cielo
vuela hasta
Maldición.
xx se detiene en seco y se toca la cabeza. Al mirarse los dedos comprueba que están manchados con una sustancia blancuzca y pegajosa de aspecto desagradable. Mierda de paloma, colige resignando así todo atisbo de poesía que aún pudiera quedarle. No hay nada más triste que un globo desombligado.
* N de A: nunca utilizar la palabra fruición.
jueves, septiembre 16
Para evitar ser confundido con una presa y devorado por la hembra, el macho pulsa la tela de la hembra o realiza una danza. Otros machos ofrecen regalos o atan a la hembra.
Vida de Insectos y Arácnidos, editorial Ateneo
como la araña en su tela
así quedó de enredada
mistonga
esmirriada
pobre
siempre batiendo pavadas
y todo porque de antojos
andaba: queriendo amores
del farabute del rioba
que la había engatusado
con chamuyos
y con flores
pero ella no se atrevía
a encurdarse
con perfumes porque
sufría de alergias,
dos por tres
estornudaba.
cuando por fin cantó ¡quiero!
el tipo dijo: ya es tarde
muñeca. al olmo no pidas
peras,
por lenteja te embromaste.
ni corto ni perezoso
como buen pelafustán
se había jugado las cartas
sin cancherear
sin alardes:
tenía una rubia en sus brazos
y hacía mil firuletes
sobre el parqué
del salón
al son
de un viejo
gotán.
se le rompió el corazón
a la minita del cuento
cuando lo vio
al chantapufi
bragueteándose a la rubia
platinada
pitucona
de esas que llenan de envidia
a moscas y arañas muertas
que entre polvos
y virutas
tibias lágrimas
derraman.
se dijo:
no hay razón
¿por qué justo a mí me pasa?
mientras el otro
seguía
con las manos
en la masa.
musarela se aguantó
el mandoblazo
certero.
no hay asuntos más fuleros
que los asuntos del alma
para qué corno he nacido
--preguntábase llorosa--
si este tipo
no me quiere
(ni mirar). mejor no perder
la calma,
rajar de la festichola:
mejor hacer otra cosa
como tejer mañanitas
o ir a cazar
mariposas
poliyas
u otros insectos
porque yo a este poli-
griyo
no me lo manyo
ni muerto.
miércoles, septiembre 15
Cuando Pedro llegó al pueblo el hombre de la oficina de empleos le dijo que ya no quedaban puestos de trabajo vacantes y que si aun así quería conseguir algo iba a tener que esperar por lo menos un mes o quién sabe cuánto tiempo hasta que expirara el término de algún contrato --cosa que, según le explicó el hombre, ni siquiera le garantizaría que el puesto fuera suyo: la economía casi nunca funciona como uno cree que lo hará--. Pedro quiso saber si cabía la posibilidad de que se produjera alguna renuncia o despido imprevisto a lo que el hombre respondió con evasivas, con talveces y quizases, hasta que finalmente le sugirió que lo mejor sería que se marchase por donde había venido. De ninguna manera, dijo Pedro: a él no le importaba y aguardaría el tiempo que fuera necesario ya que había recorrido un largo camino. Además, se sentía terriblemente fatigado, tanto que estaba dispuesto a pasar esa noche y las subsiguientes en el pueblo. Con evidente fastidio, el hombre se apresuró a informarle que la posada del pueblo estaba completa y que tampoco había lugar en el prostíbulo, ni en las casas de familia, ni siquiera en la comisaría o en la escuela pública. Entonces Pedro aventuró que si acaso en el monasterio hubiera una celda que pudiera compartirse, él no tendría inconveniente alguno en pernoctar allí, aunque más no fuera hasta encontrar otra cosa. El hombre le informó que ni siquiera en el monasterio había disponibilidad, que los propios monjes dormían en aglomeraciones que nada tenían de decoroso para personas de vocación religiosa y que lo único que no estaba ocupado era el campanario de la iglesia. Eso, repitió Pedro, el campanario de la iglesia. ¿Sería demasiado pedir que me dejaran dormir en el campanario de la iglesia? Se le contestó que no era mucho pedir, pero que ahí no se servía el desayuno y tal vez pasaría frío o le molestarían las palomas. Pedro no se dejaría amedrentar por unas nimias palomas; en cuanto al desayuno, por ahora se arreglaría con el pan que llevaba en su bolso, de manera que si el hombre tuviera la amabilidad de mostrarle el camino hacia el campanario, él se sentiría muy feliz.
martes, septiembre 14
De mí, de vos, de todos,
Hablás o escribís cuando no podés hacer otra cosa. O pretendés que no te importan las uvas si total están verdes. O soltás un che boluda cargado de indiferencia cuando en realidad es tanto afecto, tanto amor lo que está en juego que te aplasta, que mejor no demostrarlo, que para qué quebrarse ante la mirada ajena. Entonces te hacés la maleva y no, no te saludo y prefiero hacer de cuenta que te vas a ningún lado, sí, a esa ciudad que desde ahora va a llamarse “Ningún Lado”, y sin embargo es “Algún Lado”: es el lado del mundo donde vas a estar vos, esa ciudad donde la siesta se alarga indefinida y se también se alarga la noche, donde elegiste sonreírle al mundo detrás de la barra de un bar, donde elegiste quedarte a tejer versos y venga, vale, vámonos de copas.
Pero ahora es acá, antes del viaje, entonces che boluda hablamos mañana, dale hablamos, y me meto en el auto, rapidísima me escondo con mis hijos que todavía son chiquitos y quién sabe cómo van a ser cuando los vuelvas a ver, entonces lloro un rato, hablo naderías otro rato, qué sueño que tengo, qué voy a hacer esta noche de cenar. Más tarde en casa, o en la calle, o en la escuela va a sorprenderme la extrañeza de saber que Buenos Aires ya no te tiene, que el abrazo que no te di el domingo por miedo, por estúpida, ahora me lo guardo o lo convierto en letras que seguro leerás en esa, tu ciudad también, desde mañana en adelante.
Ah, pero vamos a vernos otra vez más temprano que tarde. De eso no vas a salvarte.
Te quiero.
jueves, septiembre 9
Atención a los señores usuarios:
Se ha extraviado un post. Fuentes anónimas han sugerido la posibilidad de un secuestro perpetrado por elementos ajenos al movimiento artístico(*) al que adhiere este blog. Sin embargo aún no se ha recibido ningún pedido de rescate. Creemos que es poco probable que eso suceda ya que se trataba de un post de escasa estatura y carente de toda gracia. La administración no ha cesado de preguntarse (y sigue trabajando en el asunto) cuáles pueden haber sido los móviles del supuesto secuestrador.
Encarecemos a aquéllos que estén en condiciones de suministrar cualquier información al respecto, se contacten con la administración tan pronto les resulte posible.
Desde agradecemos su colaboración.
La Administración
(*)Alpedismo Trágico
domingo, septiembre 5
son las ocho de la mañana y hace media hora que xx salió de su casa con el propósito de hacer su caminata diaria. el día promete horas soleadas por lo que xx se siente particularmente de buen humor. al llegar a una esquina se detiene a esperar que cambie el semáforo. xx nota que hay olor a pan caliente en el aire. antes de cruzar la calle piensa en zz no sin un dejo de melancolía y se dice que zz es a xx lo que un sándwich de jamón de jabugo a un hipertenso (y cómo le agradaría probar un poco aún a riesgo de empeorar su situación). de pronto xx imagina al hipertenso persiguiendo al sándwich que, pendiendo de la punta de una soga, se balancea ante su mirada ávida sin que éste pueda alcanzarlo jamás. peor aún, ahora ve una pieza entera de jamón --la comida favorita del hipertenso cuando no era hipertenso--, que dotada de un precioso par de alas de recortadas en cartulina y algodón, revolotea a su alrededor, se detiene delante de sus narices y le exacerba el sufrimiento sin piedad alguna. en la mente del hipertenso se suceden imágenes de sí mismo saboreando el jamón en daditos, o en fetas, o simplemente hincándole el diente sin haberlo cortado. xx se dice que ya es tiempo de abandonar esa clase de ideas, que lo mejor será olvidar por completo a zz y llevar una vida sana y libre de colesterol. sin embargo, al pasar por una panadería el aroma crepitante de medialunas recién horneadas vuelve a recordarle a zz. xx entra y compra media docena. por supuesto, se las come todas.