viernes, diciembre 26

Memorandum de último momento:

Debido a que mis trabajos de investigación me han mantenido irremediablemente ocupada no he podido saludar a todos mis amiguitos como merecen. Es por ello que, tomando la ocasión por asalto, les deseo a todos una “Bonita Navidad en Retrospectiva” (que incluya alegría, amor, música de mandolinas, comprensión, pan dulce, dólars, sexo y profilácticos). Sé que todos los que me estiman no aspiran menos para mí. Los que no me quieren se harán inmediatamente acreedores de todos los males del sistema kepleriano y cuanta maldición egipcia esté surcando la atmósfera en este preciso instante (a pesar de que no tenga nada de científico, es lo que mi corazón dicta y por eso me permito especificarlo aquí).

Con todo mi investigativa tenacidad y amor por el prójimo y el turrón de almendras,

Dra Aslán

lunes, diciembre 22

Tous les imbéciles de la Bourgeoisie qui prononcent sans cesse les mots : immoral, immoralité, moralité dans l'art et autres bêtises me font penser à Louise Villedieu, putain à cinq francs, qui m'accompagnant une fois au louvre, où elle n'était jamais allée, se mit à rougir, à se couvrir le visage, et me tirant à chaque instant par la manche, me demandait devant les statues et les tableaux immortels comment on pouvait étaler publiquement de pareilles indécences.
~Baudelaire, Charles~


Mirá che, qué querés que te diga, acá las reglas del juego son conocidas por todas: a la que le gusta, bien, y a la que no, ya sabe dónde queda la puerta. Y que después no me vengan con que yo no les avisé cómo eran las cosas. Con cada una me tomo el trabajo de aclararle personalmente qué es lo que se puede y qué es lo que no desde el día que empiezan. Además yo no estoy para andar aguantando las pendejadas de nadie. ¿Que si no me parece injusto? Por favor, a mí con giladas no que esas historietitas de que quién pone esto y quién pone lo otro ya me las tengo recontra junadas. Lo único que me da lástima en la vida es tener que seguir laburando como una perra ¿que no se me nota? Claro que no: ahí está el secreto. Porque esto es un laburo, o qué se creen, ¿que la cosa viene de arriba? No señor, lo mío es puro talento: hay que tener olfato para darse cuenta dónde está el negocio, hay que saber buscar el huesito y no es una pavada. Y que una tenga talento no es excusa para que a una le encanuten las ganancias así como así: acá somos todos profesionales, qué tanto joder, y una profesional tiene que responder como una profesional. Además la rubia esa, solo Dios sabe en qué cosas andaría la muy turra. En ese tipo de minas no se puede confiar: nunca tenía la guita, siempre inventaba alguna historia increíble para tratar de justificarse, que la madre, que el hermano, que el alpiste del canario. Todas mentiras, lo único que quería era conseguir merca. Un desastre, verdaderamente. Pero es un tema que para mí ya está cerrado. Ahora te pido que por favor me dejés en paz que tengo mucho que hacer.

miércoles, diciembre 10

All had to be deprecated and concealed under the phrase “talking nonsense”, because, in effect, he had not done the thing he might have done. It was a disguise; it was the refuge of a man afraid to own his own feelings, who could not say, This is what I like – This is what I am.

¿Se puede mandar cartitas? Sí, se puede, pero que sean cariñosas, intimistas, que sean como esa correspondencia que nunca te enviaron y que imaginaste escribir durante tanto tiempo para otros, y digo imaginaste porque no eran más que para vos que la escribías, gatita mimosona –estúpido–. Se puede mandar cartitas para las cuales te inventes un interlocutor que las espere ávido, que las reciba como quien recibe la noticia de su liberación o su condena. ¿Y vale mentir? Y claro que vale, tontita, qué sería de este juego si no estuviera permitida la invención. ¿A cuántas voces? Dos, tres, cuatro, las que quieras, polifónica es la vida, a qué quedarse sólo con la homofonía simple de una sola voz. Se puede decir malas palabras, se puede reclamar caricias, se puede enojarse un poquito para después reconciliarse otro poquito. ¿También? También. Y si llueve, se puede llenar una botellita con las gotas resbalosas y guardarla de recuerdo o salpicar las cartas a la manera de una lágrima que se escapa indisciplinada y molesta. Pero entonces preferiría el llanto y no su fabulación. Ah no, es que llorar no se puede: hay manifestaciones que conviene evitar por falta de recursos, o de practicidad. Resulta incómodo y tedioso andar secando lagrimones. Mejor es mandar cartitas, en papeles de colores y colores de papeles y si no es a uno, que sea a muchos destinatarios desconocidos que jamás las lean. Mejor es dejar un manchón de tinta en un papel, el testimonio de una presencia o la propagación extemporánea de.

martes, diciembre 9

Mirá, mirá, esto es así, soplás un poco y se vuela el plumerillo, las semillas bailan en el viento ¿ves cómo se van y buscan otro barro? ¿ves cómo es de efímera la vida? ¿ves cómo son de frágiles las voces, las palabras? soplás un poco y se desaparecen ¡plum! ¿ves? ya no ves nada y entre los dedos sólo te queda un tallo desvaído que fue verde y fuerte –o parecía– queda dormido el recuerdo vago de una posibilidad y hay siempre una semilla que se pierde en su carrera y otra que llega y crece y es efímera también aunque lo niegue, aunque persista en su latir acompasado. Shhh. No escucho nada. Shhh. Es que no hay nada que escuchar: nadie te habla. Shhh. Silencio. Se acabaron las palabras.

lunes, diciembre 8

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?


El hombre despertó, o casi, o creyó que despertaba, y es que nunca había dormido, estaba ahí, sí, en el extremo sur, todo él concentrado en el vértice del, sí mi amor, se sofocaba entre los labios de Mireille, solícita, indulgente, generosa –ella sabía lo que hacía: ella sabía bien– el pelo rubio encandilándolo aún cuando él no la miraba, porque él nunca miraba, solamente imaginábase la boca de la rubia hacer ahí, sí, así mi amor, ¿mi amor?, mi perra (lo pensaba pero no), ahí mi amor, así, y ella que ya se había bebido la primera gota transparente y que seguía, no se cansa nunca, querés más, y él que creía desarmarse, qué diría tu madre mi querido nunca, nunca así con tu mujer, nunca eso con tu Gloria, y qué nombre te pusieron vieja, Gloria, qué ridículo, la Gloria nunca supo, nunca quiso, gloria es esto, así, así, así, Mireille sabía cómo, cuándo, dónde y es que de eso se trataba, sí mi amor, de conseguir una perrita como ésta, una lengua como ésta que supiera del lugar en que se esconde, sí, y que no pida nada, bah, así, mi perra, así, y el hombre que se muere, ay, se moja, Herminio, Herminio, qué pasa, esta no es mi perra rubia y tengo frío ahora, ésta que habla es Gloria, dónde estoy.
Herminio.
Qué.
Despertate, estás todo meado Herminio, mirá que estás viejo.
Qué pasó.
No sé, estarías soñando. Voy a llamar a la enfermera que te cambie las sábanas.
Ah.
Vaya saber con qué habrás soñado, vos.

lunes, diciembre 1

Escribir Denserio. Al otro día

Luego de cruzar la cebra peatonal, Denserio López siguió caminando por la vereda no sólo porque así lo indicaban las buenas costumbres sino porque algo parecido al instinto de supervivencia le anunciaba que hacerlo (caminar, se entiende) por el pavimento de la Avenida de Mayo a esas horas podría costarle la vida, que aunque no se le presentaba provechosa ni saludable, era su vida al fin y, qué carajo, no era cuestión de andar obsequiando costillas a las ruedas de los colectivos que por allí pasaban. Denserio marchaba despacioso, la cabeza gacha, la mente conturbada por algún impropio pensamiento, cuando le salió al paso un micrófono detrás del cual venía adosada una señorita de avirulanados cabellos que vociferaba algo así como usted-que-ver-tiene-qué-asesinato-opinión-rubia-le-parece.

Así como el caminar por la vereda constituía una manera de defenderse contra los peligros que la vida pudiera depararle, Denserio tenía por regla jamás contestar las preguntas de ningún micrófono con señorita que de manera inesperada lo conminara a responder algo que pudiera comprometerlo. Porque ¿por qué debía él servir de comidilla a los medios? Por supuesto que ésta era la primera vez que se encontraba en circunstancias semejantes ¿qué mejor oportunidad para poner en práctica su estrategia?

De modo que al repetir la señorita el interrogatorio rubia-motivos-prostitución-?-drogas-cree-usted mientras el micrófono se sacudía amenazante, Denserio López, fiel a sus convicciones, dijo: “Preferiría no hacerlo” y se marchó de ahí sin agregar una sola palabra. El micrófono y la señorita continuaron la pesquisa con la esperanza de que algún transeúnte desprevenido les proporcionara las declaraciones que necesitaban para cubrir la nota.