viernes, febrero 27

Querido amigo,

Le escribo para despedirme. No, por favor no se lo tome a mal. Lo que hemos compartido en todo este tiempo no se me olvidará jamás -si es jamás una palabra que merezca ser pronunciada-. Conversaciones como las nuestras no se diluyen fácilmente en la memoria. Sé que tal vez mi decisión le parecerá extraña: no llevo una existencia atribulada es verdad; no obstante este transcurrir sin rumbo fijo se vuelve por momentos tedioso. No puedo soportarlo. Cuando es tiempo lo que sobra usted sabe bien que el espíritu puede perderse en tenebrosos laberintos. Imagino la expresión de su rostro al leer esas dos últimas palabras. Nada hay de tenebroso ni de laberíntico en nuestras actividades, de eso estoy seguro. Hasta nos hemos divertido en grande escupiendo sobre las cabezas de tantos inocentes mientras discutíamos sobre las complicaciones del libre albedrío, lo tangible de la sustancia o la sustancia de lo tangible y otros tantos interesantísimos temas. Pero hay humillaciones que ya no puedo resistir, como tener que reírme de los chistes del Jefe cuando no me hacen gracia alguna. Y esa es tan sólo otra de las tantas razones por las que he decidido acabar con esta anodina forma de existencia.

Así que le digo adiós, querido Ángel. Sé que no peco de vanidoso si me permito pensar que Ud me echará de menos. Pecar: ese es ciertamente otro término que le resultará insólito, pero debo ir acostumbrándome a su uso para que mi decisión resulte menos dolorosa.

Sepa que yo también lo extrañaré a Ud. (aunque ahora que lo pienso, habrá que ver si me es dado el recuerdo en el reino hacia donde parto). No tendremos tiempo de vernos, lamentablemente. Ni de decirnos adiós. El próximo rápido a la Tierra sale en sólo cinco minutos.

Hasta siempre,

El Querubín de la nube 38.

PD: Bah, no es para tanto. Quién le dice que en una de esas me aburro y en quince días estoy de vuelta.

jueves, febrero 26

Cansado de su mediocridad, decidió un día que sería como él.

Tomó una libreta y escribió a modo de título: “La buscadora”. Luego, un poco más abajo anotó: a Billie Holiday.

Ya veré qué invento más tarde, dijo mientras liberaba de su confinamiento el último Parisienne del atado. Fumó hasta la inevitable capitulación del cigarrillo. Sacudiéndose los restos de cenizas que quedaron en su pantalón -se le antojaron un rastro de su batallar mental- volvió a su libreta de apuntes. Confeccionó la siguiente lista:

Los Bueyes
Parvulario
Final de Ruego
Alarmas secretas
Quini Seis
Historias de Procopios y de Ranas
Ludo
Todos los fuegos el incendio (o Todas las aguas la inundación, decidirlo después)
La vuelta al mundo en ochenta días, versión II
72/ Modelo armado
Knocked Out
La poesía en el Planetario de Palermo
Libro de Nahuel
Cubo
Nadie vino por aquí
Lares
Un tal Pluto
Queremos tanto a Tita Merello
Deshojando un reloj
Argentina, amarga como el mate
Los cibernautas de la pornopista
Fiestita
Saquen una hoja
Diario de una pava
Adiós mundo cruel

Por hoy ya es suficiente, pensó no sin un dejo de satisfacción. Estaba agotado. No todos los días se toman decisiones como esa.

martes, febrero 24

Y por qué no una cápsula de realidad. He aquí mi rededor:

-Una foto de una esquina de Beacon Street y vayasabercuál, Boston, en un día nublado.
-Un par de impresiones color de unos Kasimir Malevich pre-cuadrado-negro-sobre-fondo-blanco (que para suprematismo me pongo a pintar yo con fibra sobre el escritorio y es más o menos parecido)
-Un poema de Pessoa ~ Tenho tanto sentimento / que é freqüente persuadir-me / de que sou sentimental / etc.
-Un poema de e. e. cummings ~ If freckles were lovely, and day was night / etc.
-Un cuadradito con un tipo andando en bicicleta como si en eso se jugara la vida, de Natalia Gontcharova (Ok, en algún momento creí interesarme por la vanguardia rusa aunque no entendiera nada. Estas son las reminiscencias físicas de tales inquietudes)
-Un soneto de Shakespeare que habla de cuando se hace la hora de tener hijos muy à propos.
-Una mini colección de seis CD intitulada “Les très riches heures du moyen age” con música sacra y de la otra, especial para la hora de la siesta.
-El cantar de los cantares.
-Un libro de cuentos de Herman Hesse.
-Fundamentación de la metafísica de las costumbres, de Kant, libro al que no leyó ni el propio Kant.
-Una caja de carilina marca Elite.
-1984.
-Una botella de Coca-light en vías de extinción.
-Dos teléfonos al mejor estilo Susana Giménez (aunque uno está desenchufado y no cumpla otra misión que la de conturbar con su presencia el poco espacio del que dispongo, es decir, no sé por qué razón todavía no lo tiré al carajo)
-Una cinta scotch.
-Un almanaque del año pasado.
-Una obra maestra de Lucas (Lucas mi hijo, no Lucas Cranach).
-Dos portarretratos con los hombres de la familia.
-Obscenamente abierta, una cartera (la mía) de la que brotan toda clase de papeles poblados de tutiplenes.
-Carpetitas cristal apiladas en el más completo desorden con información acerca de los millones de negocios que me ha tocado en suerte analizar.
-Un libro de macroeconomía.
-Dos o tres vasitos de plástico vacíos (en el mejor de los casos).
-Una taza/jarrito que hace las veces de portalápices sin lápices ni lapiceras.
-Caramelos Stani de cereza.
-Una computadora y sus respectivos accesorios, de cuyas funciones no hace falta que hable en esta oportunidad ni en ninguna otra.

viernes, febrero 20

Lunes 16 de Febrero de 2004
ecografía obstétrica / feto único / posición variable / placenta no previa / líquido amniótico cantidad normal / peso 215 gr más menos no sé cuánto / medidas en milímetros que ya no me acuerdo / otras etcéteras que no vienen al caso


Hace unos días yo te vi, pequeño, infinito de carne transparente y huesos blandos, la manito apoyada en la cabeza (en qué cosas pensarás cuando te llegue el momento de pensar), las piernas diminutas y cruzadas, la columna blanca como una sucesión incomprensible de milagros, los ojos que parecen porotitos negros, el cráneo, el cordón entrometido que te tapaba el sexo (qué serás, cómo serás, qué estás haciendo ahora), tu corazón tu túm tu túm: una revolución, una revuelta, tu corazón-locomotora de juguete diciéndome mirá que acá estoy yo, mirá que soy, soy yo y soy para siempre, así de simple, así de inexplicable, así como la vida empecinada y avasallante.

viernes, febrero 13

Del instinto asesino que el embarazo despierta en algunas mujeres

No sé por qué me asaltó
(ahora)
el deseo voluptuoso
de afilar mi cuchilla alemana
de acero inoxidable regalo
de bodas
de quién sabe quién,
afilarla, decía,
hasta que chispas salten ominosas
a causa del contacto con la chaira
(imagen recurrente),
para luego
-con mi estilete levantisco en mano
y al acecho- tomar el ají
doranaranjado
que compré ayer o el día antes
y deshacerlo en
miles de tiritas perfumadas
contra la tabla de madera silenciosa,
y así lo mismo hacer
con el morrón ruborizado eternamente,
el ají verde
y la cebolla lacrimosa;

qué estúpidas ganas
de fenecerlos despacito a todos en
aceite hirviendo
hasta que pierdan de su cuerpo
aquello que de forma les quedaba

(la forma
pero no la esencia
que al contacto
con la lengua
clamará
por su escondida
identidad:
aún soy un morrón,
soy un ají
o una cebolla).

jueves, febrero 12

El Bardo, encore une fois

En esta oportunidad, exprimiendo al máximo la naranja de las artes interpretativas, haciendo gala de mis recónditos poderes de extracción de melaza a partir de una cebolla, he elegido de entre los sonetos de Shakespeare uno de mis favoritos y se los ofrezco en concentrado.

He aquí el soneto:

As an unperfect actor on the stage
Who with his fear is put beside his part,
Or some fierce thing replete with too much rage,
Whose strength’s abundance weakens his own heart;
So I, for fear of trust, forget to say
The perfect ceremony of love’s rite,
And in mine own love’s strength seem to decay,
O’ercharg’d with burden of mine own love’s might.
O! let my books be then the eloquence
And dumb presagers of my speaking breast,
Who plead for love, and look for recompense,
More than that tongue that more hath more express’d.
O! learn to read what silent love hath writ:
To hear with eyes belongs to love’s fine wit.


He aquí la condensación de su sentido:

Enamorado perdido estoy de ti
aunque hoy no he de expresarlo
-ni mañana-
por evitar
ponerme
carmesí.


(Por si alguno no lo comprendió en toda su dimensión: el soneto es un retrato de lo que vulgarmente se conoce como "cagón")

miércoles, febrero 11

Exclusivo para bibliófilos (y para envidiosos también)

Habiendo nada interesante o poco que referir hoy, paso a contaros el acontecimiento literario de la fecha, queridos amigos.

Conozco una mujer a quien en alta estima tengo, no por ser ella economista, sino por muchas otras cosas que no voy a relataros hoy; pues bien, esta mujer noviando anda con un bibliófilo maníaco desos que pululan en esta ciudad, desos susceptibles de morir hundidos bajo una marea de páginas y pulgas, quien no hace mucho ha dado con la primera edición de Burton de “The Arabian Nights” del año 1885, 16 tomos en octavos, limitada la edición de 1 a 1000 y convenientemente numerada, cuero, doradas letras en el lomo, etc, etc.

Resulta que el hombre ha mandado a su novia de compras para que le traiga a casa la reliquia de marras. Mi amiga, haciendo uso de sus malas artes y regateando un poco ha pagado por los 16 libritos la módica suma de pesos de los nuestros 500 (quinientos) cuando el librero pedía por ellos 600 (seiscientos). ¡La muy truhana!

En llegando esta tarde al escritorio decidimos con ella investigar el verdadero precio del tesoro (al que trajo cargado en varias bolsas plásticas supermercadiles y descansa ahora oculto para las miradas indiscretas).

La cuestión es la siguiente: en una librería Londinense, venden los dichosos 16 tomos por exactamente 7900 (sietemil novecientas) libras esterlinas, lo que más o menos vendría a ser, tras conversión correspondiente unos pesos argentinos casi 30000 (treintamil). Indagando un poco más, pudimos comprobar que los precios en general por ahí andan, entre dólares 4000 y 10000 (cuatromil y diezmil). ¿Qué me contáis?

Festejaremos con champán la nueva adquisición.

martes, febrero 10

De por qué cuanto menos se tiene más se quiere una cosa o la ley de la utilidad marginal decreciente descubierta por los economistas austriacos en tiempos en los que no tenían otra sustancia más interesante con la cual rellenar sus sabihondas intelectualidades.

La turbina TG FRGB 42 MW
genera:
a) electricidad
b) gas a altas temperaturas
que más tarde
-a fuerza de quién sabe qué
insondables mecanismos-
va a parar a una caldera
que caliéntase
a su vez
y
¡boom!
alumbra una estremecedora
y sibilante fuerza...

¿Como la de la pava
cuando hierve el agua y
tintinea la tapita, no?
Sí, correcto: es Ud. una mujer inteligente.
Gracias Ingeniero.
Prosigamos.

...que se utiliza en diversos
industriales
procesos
como el secado de semillas
(o cerebros)

La consecuencia inmediata
de analizar un proyecto de cogeneración
es la enajenada y grotesca
fuga de todo
atisbo
de creatividad
que haya
podido
concebirse
(alguna vez)
o el genocidio
de la polisemia.

Cállate, cállate, que me desesperas.
-Urgida estoy de la presencia de mi
nórdico quiosquero
y la magia de sus
kenningar-.

viernes, febrero 6

De cómo empleaban el tiempo libre las maîtresses du Fauburg Saint-Germain , o "Las chicas sólo quieren divertirse"

Hoy –con el sólo propósito de no dejar morir este espacio de cultura, literatura, arte y reflexión–, ofrecemos a nuestros insaciables camaradas, a curiosos y transeúntes ocasionales, algunos extractos tomados de la novela intitulada “La Duchesse de Langeais”, escrita por la siempre bien entintada pluma de Honorato de Balzac.

Comme d’habitude, las traducciones son libres como un plumerillo que volando por los agitados aires destas pampas llegara tarde a destino.

(Para mantener nuestra metodología, se presentarán los fragmentos seguidos por las traduccinterpretacão correspondiente)

“Depuis dix-huit mois, la duchesse de Langeais menait cette vie creuse, exclusivement remplie par le bal, par les visites faites pour le bal, par des triomphes sans objet, par des passions, éphémères, nées et mortes pendant une soirée”

Digamos que la duquesa, que -valga la aclaración- era una mujer cristianamente casada, sabía qué es lo que más importa en la vida: vivía de fiesta en fiesta y, como si esto fuera poco, tenía más levante que el que tendría Pampita en pelotas en medio de la Nueve de Julio agitando banderitas de colores.

“Que prouve un mari? Que, jeune fille, une femme était ou richement dotée, ou bien elévée, avait une mére adroite, ou satisfaisait aux ambitions de l’homme; mais un amant es le constant porgramme de ses perfections personnelles”

¿Qué prueba un marido? Que de joven tenías guita, o una buena educación (?), o tu madre era una vieja casamentera, o más o menos servías para satisfacer las dos necesidades básicas del hombre: comer y cojer. ¿Qué prueba un amante? Que sos perfecta.

“Elle faisait voir qu’il y avait en elle une noble courtisane, que démentaient vainement les religions de la duchesse”

Ella hacía notar que, a pesar de que asistía a misa todos los domingos, esa boca suya que con tanta devoción se deshacía en plegarias y rezos, podía volver loco a quien tuviera la oportunidad de entregarse a sus infinitas habilidades. En fin, que la duquesa era la más puta de todas las nobles de París.

Es todo (por hoy).